El País de los Eternos Hielos


Para hablar conmigo enviame aqui una paloma

viernes, 25 de marzo de 2011

Ayer estuve con David. Lloré. Lloré mucho. Bueno, no demasiado, pero más de lo que suelo llorar yo, que es nada. Todo empezó el otro día. El día que quedé con mi compañera del curro y me dio plantón media hora antes y me fui al cine sola, cuando el plan era salir. La catarsis fue por una canción: The Swan, en una escena de De dioses y hombres. Hoy he ido a ver de nuevo una peli al cine, con otras compañeras del trabajo. He enviado un mensaje a una amiga y me ha dicho que prefiere que no quedemos, me daba a entender que no quiere saber de mi, la he llamado para saber qué pasaba pero no me ha cogido el teléfono, la he enviado un mensaje y no he tenido respuesta (aún). Después me ha llamado una amiga con la que había hablado esta mañana para ir a ver una obra de teatro mañana para anularlo, ha venido un excompañero nuestro del museo al que hace mucho que no ve(mos) y me ha dicho que iba a quedar con él, en ningún momento me ha dicho que fuera. No le he dicho nada, pero parece que darme plantón a mi no tiene significado alguno. ¿Qué más da...? ¿qué más doy...?

Mañana iré sola a hacer algo. Noche de los teatros en Metrópolis. Luego me dicen que soy una persona muy independiente... menos mal que lo soy (si acaso lo soy).

David me dijo lloras pero yo siempre te he visto una persona feliz, y yo le contesté soy una persona muy feliz y una persona muy triste. Nunca muestro lo que siento, he conseguido anular tanto mis sentimientos para no sentir y ahora no siento nada...

miércoles, 23 de marzo de 2011

El sábado quedé con una compañera del trabajo y me dió plantón. Tenía tantas ganas (realmente podría calificarlo de ansias) de salir de fiesta, que decidí irme al cine porque sabía que era contraproducente para la salud quedarme en casa. Como ya es costumbre en mi, fui sola al cine (aunque tampoco tenía quién me acompañara... pero no me iba a quedar recluida) a ver una VOS que no me defraudó (sí me defraudó el precio de la entrada... una acostumbrada a los precios de la filmoteca... que no tienen nada que ver).

Al salir del cine, con tantas emociones después de ver la película... (y sí, después de haber llorado) me di cuenta que en mi día a día reprimo mucho mis sentimientos. Ya me lo había dicho David, me dice que lo aletargo, los duermo y los termino por ignorar. La última vez que me "dejé sentir" fue cuando empecé con mi Secreto pero al dejarlo puede que me refugiase en mi de nuevo. Me he dado cuenta que quedo con chicos pero actúo muy mecánicamente, en cuanto la cosa implica algo más (por mínimo que sea) me empieza a entrar pereza y doy carpetazo al asunto... El caso, el jueves veré a David.

Está bien conocer este tipo de cosas de uno mismo... aunque no lo entienda bien.

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sábado, 12 de marzo de 2011

Yo me he quedado igual...




viernes, 11 de marzo de 2011

El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Luis Alberto de Cuenca

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