No estoy amordazada. No. Podría gritar si quisiera, pero no es así como se debe hacer... He de estudiar cada rincón, cada matiz de la luz que entra por la claraboya en las diferentes horas del día, los sonidos de mi entorno (diferenciando los de dentro de mi cubículo de los de fuera), saber cuando se va a abrir la puerta que no puedo ver... ya lo llevo haciendo muchos días, tantos que he perdido la cuenta de cuando sigue el sol a la oscuridad y viceversa... como ejercicio catártico está muy bien, sé (estoy segura de ello, llamémoslo intuición...) que nadie va a venir a hacerme daño... no es lo que persigue este 'juego'
Lo que realmente me angustia (y casi me hace sentir pánico) es querer desatarme y no encontrar las cuerdas que me amarran.
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