Trabajo, relato y polémicas acerca del cine francés
Dejo un relato a lo Bito, con dos palabras sacadas al azar (tubo y rail)
Saúl vivía cerca de las vías del tren. Le gustaba escuchar los silbidos de las viejas locomotoras que hacían sus últimos trayectos antes de ser desguazadas y reducidas a piezas para dar vida a otros aparatos. Muchas tardes, después de comer se acercaba a la alambrada y veía diseccionar a esos grandes monstruos de metal.
Aquel día no fue menos que otros, caminó agazapado y se adentró en el desguace. De pronto, oyó a uno de los obreros que le gritaba al verle husmeando. Saúl comenzó a correr por el laberinto de vísceras metálicas, oía los pasos tras de sí como ecos distorsionados... la única salida que vió en ese momento fue meterse en un tubo y esperar. Desde su oscuro escondrijo no reconocía nada, sólo alcanzaba a ver además de las piezas, un inmenso rail que aún tenía algo de madera enredada en sus clavos. Tenía frío, comprobó que su chaquetón estaba completamente cerrado, cerró los ojos y trató de calentar sus manos con su aliento.
Por último, hablemos un poco de cine francés, no sé si alguna vez he dicho por aqui que me gusta, me gusta pero no sé muy bien porqué, lo descubrí un verano, justo el del año que empecé la carrera, tenía todo el verano para vaguear (creo que fue el único verano que no he trabajado desde entonces) y por el plus echaron una serie de películas de cine francés, evidentemente entre ellas estaban Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos (no recuerdo bien si era francesa o por la estética me recordó al cine francés), pero la que me llamó la atención fue otra, por la cara desencajada de la actriz en su papel, el título era Bailar hasta morir y las pupilas se quedaron fijas en la pantalla. Tiempo después me topé con otra de la misma actriz, la ví creo que para dejar que me sorprendiese y lo hizo, se titulaba La vida soñada de los ángeles y era descorazonadora, tanto que me pareció real. Luego vinieron películas como Venus, salón de belleza (que no me gustó tanto) y Amelie, que sí me gustó pero me chocó que resultase demasiado aplaudida y exaltada mediaticamente como si hasta entonces el cine francés no hubiese destacado por nada... Y tuve amigas que querían ser Amelie y encontrar al hombre de las fotos... pero sin darse cuenta que era un (buen) relato con una muy bien elegida iconografía.
Después, durante la (bendita) carrera, tuve una (bendita) asignatura llamada Historia del cine y los medios audiovisuales, descubrí mucho más cine y mucho más cine francés: sin duda la genial Al final de la escapada de Jean-Luc Godard y cualquiera de las películas François Trufaut...
El cine francés... qué decir... tan exaltado por unos como criticado por otros... y es que, al fin y al cabo, es francés y estamos en España.
Sed felices y si no nos leemos hasta el próximo año, sedlo más aún si cabe. Buena salida y entrada de año.
Etiquetas: Cuéntame cuentos




