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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Trabajo, relato y polémicas acerca del cine francés

Bueno, pues empiezo a trabajar mañana por la tarde (menudo horario tengo, pero bueno al menos tengo trabajo... dos días de tarde y dos de mañana, sólo pensar que tengo que salir los días que esté de mañana a las 6,30 de casa... pero es lo que tiene que abran librerías en Alcobendas, ellos también tienen derecho a tenerlas) así que probablemente no pueda postear hasta... a saber cuando... pues eso voy a trabajar en una librería, espero que sea entretenido y comprad muchos libros que tal vez sea yo la chica que os atiende.

Dejo un relato a lo Bito, con dos palabras sacadas al azar (tubo y rail)

Saúl vivía cerca de las vías del tren. Le gustaba escuchar los silbidos de las viejas locomotoras que hacían sus últimos trayectos antes de ser desguazadas y reducidas a piezas para dar vida a otros aparatos. Muchas tardes, después de comer se acercaba a la alambrada y veía diseccionar a esos grandes monstruos de metal.

Aquel día no fue menos que otros, caminó agazapado y se adentró en el desguace. De pronto, oyó a uno de los obreros que le gritaba al verle husmeando. Saúl comenzó a correr por el laberinto de vísceras metálicas, oía los pasos tras de sí como ecos distorsionados... la única salida que vió en ese momento fue meterse en un tubo y esperar. Desde su oscuro escondrijo no reconocía nada, sólo alcanzaba a ver además de las piezas, un inmenso rail que aún tenía algo de madera enredada en sus clavos. Tenía frío, comprobó que su chaquetón estaba completamente cerrado, cerró los ojos y trató de calentar sus manos con su aliento.








Por último, hablemos un poco de cine francés, no sé si alguna vez he dicho por aqui que me gusta, me gusta pero no sé muy bien porqué, lo descubrí un verano, justo el del año que empecé la carrera, tenía todo el verano para vaguear (creo que fue el único verano que no he trabajado desde entonces) y por el plus echaron una serie de películas de cine francés, evidentemente entre ellas estaban Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos (no recuerdo bien si era francesa o por la estética me recordó al cine francés), pero la que me llamó la atención fue otra, por la cara desencajada de la actriz en su papel, el título era Bailar hasta morir y las pupilas se quedaron fijas en la pantalla. Tiempo después me topé con otra de la misma actriz, la ví creo que para dejar que me sorprendiese y lo hizo, se titulaba La vida soñada de los ángeles y era descorazonadora, tanto que me pareció real. Luego vinieron películas como Venus, salón de belleza (que no me gustó tanto) y Amelie, que sí me gustó pero me chocó que resultase demasiado aplaudida y exaltada mediaticamente como si hasta entonces el cine francés no hubiese destacado por nada... Y tuve amigas que querían ser Amelie y encontrar al hombre de las fotos... pero sin darse cuenta que era un (buen) relato con una muy bien elegida iconografía.

Después, durante la (bendita) carrera, tuve una (bendita) asignatura llamada Historia del cine y los medios audiovisuales, descubrí mucho más cine y mucho más cine francés: sin duda la genial Al final de la escapada de Jean-Luc Godard y cualquiera de las películas François Trufaut...

El cine francés... qué decir... tan exaltado por unos como criticado por otros... y es que, al fin y al cabo, es francés y estamos en España.




Sed felices y si no nos leemos hasta el próximo año, sedlo más aún si cabe. Buena salida y entrada de año.

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4 Comments:

Blogger susej said...

Sé feliz, cuídate y un abrazo bien grande.
Y gracias por el árbol ;)

26 diciembre, 2007 21:51  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, soy la anónima y has hecho un buen resumen del cine francés. Aciertos estéticos aparte, yo me refería como dices a Amelie como filosofía de vida. Como dices, fue un fenómeno mediático, recientemente he vuelto a ver una reposición y le tengo manía personal, lo reconozco. He escuchado gente decir que esa película le ha cambiado la vida y la visión del mundo. Dices, pues vaya mini-mundo el tuyo. Como si te la cambia el código Da Vinci. Madre mía.

Respecto al cine francés, y a la filosofía francesa en general de cultivar la estética vacía de contenidos, negando la realidad, opino que Francia lo está ya pagando caro. No se puede uno esconder de los problemas, siempre estarán ahí. Ojalá no fuera así, pero así es. En el aspecto personal de cada uno y el aspecto global. Este verano estuve en Montmatre, y aparte un barrio bonito y pintoresco, encontré decenas y decenas de antros dedicados al sexo bastante denigrantes, donde al pasar los tipos me miraban suciamente, me abordaban y me daban fotos guarrillas (no sé que haría la casta, etérea y reprimida Amelie al pasar ante ellos). Por otra parte, como ocurre en todo barrio pobre de Paris, la población era en su mayoría de inmigrantes, adolescentes negros que me tiraban del brazo, y yo no sabía qué hacer. El ambiente en muchas zonas podía ser peligroso para chicas solas e incautas como ella. Ahora ya sé por qué Amelie usaba siempre faldas largas. Bromas aparte, ella es para mí una negación de la femineidad, no la esencia de la misma. Como los anuncios de compresas no-olor. ¿A qué huelen las cosas que no huelen?. A Amelie. Toda la gente huele, Montmatre huele, toda la vida huele, nos guste o no.

Ya en la primera escena creo recordar que la madre muere aplastada por una mujer que se suicida tirándose de una iglesia. Comprendo las licencias estéticas, pero a mí me pareció monstruoso, quedé impactada. Pensé, pobre niña, si nadie la ayuda a superar esto quedará siempre enferma. Y así fue. Casi todos los personajes de la película necesitaban un psiquiatra, tenían problemas muy duros, negaban sus miserias y problemas, y nadie los ayudaba, la película no plantea salidas, salvo abstraernos de la realidad, verla de colores y meter la mano en un saco de lentejas. Recuerdo con especial asco, pues estaba bien retratado, al acosador patológico que molesta a la camarera del bar, un enfermo que Amelie hace “el favor” de endosárselo a otra mujer. Amelie, a medida que transcurre la película, se crece, convirtiéndose en un peligro público permitiéndose tomar la justicia por su mano (el GAL monjil de Montmatre), para arreglar el mundo, realizando incluso allanamientos de morada. Dios me libre de conocerla, a ver si me toma manía y se mete en mi casa a manipular enchufes con la sucia idea de electrocutarme.

Francia niega sus problemas, y ya está dando la espalda esa filosofía de la estética por la estética, y a lo políticamente correcto sin vocación de resolver nada. Por eso han votado a Sarkozy, que a mi no me gusta nada. Ese tipo ya es pasarse. En fin, perdón por perderme ahora por política que no viene a cuento, y por este largo desahogo anti-Amelie, se notará que hace tiempo que tenía ganas de hacerlo. En verdad es obvio que a mí también me impactó la película, aunque en el peor sentido. Delicatessen también me desagradó, que le voy a hacer. Es mi visión cruda de las cosas, me crié a guantazo limpio, por desgracia. Saludos, Ligeia, mucha suerte en tu librería y felicidad en 2008 para todos.

26 diciembre, 2007 22:49  
Anonymous Anónimo said...

Sólo interesarme por cómo ha ido tu trabajo
de cine nada y del francés ... louis de funes (estomagante).

27 diciembre, 2007 20:14  
Blogger Yo said...

que bonito estar rodeada e libros!!!!

28 diciembre, 2007 23:52  

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