Ayer estuve con David. Lloré. Lloré mucho. Bueno, no demasiado, pero más de lo que suelo llorar yo, que es nada. Todo empezó el otro día. El día que quedé con mi compañera del curro y me dio plantón media hora antes y me fui al cine sola, cuando el plan era salir. La catarsis fue por una canción: The Swan, en una escena de De dioses y hombres. Hoy he ido a ver de nuevo una peli al cine, con otras compañeras del trabajo. He enviado un mensaje a una amiga y me ha dicho que prefiere que no quedemos, me daba a entender que no quiere saber de mi, la he llamado para saber qué pasaba pero no me ha cogido el teléfono, la he enviado un mensaje y no he tenido respuesta (aún). Después me ha llamado una amiga con la que había hablado esta mañana para ir a ver una obra de teatro mañana para anularlo, ha venido un excompañero nuestro del museo al que hace mucho que no ve(mos) y me ha dicho que iba a quedar con él, en ningún momento me ha dicho que fuera. No le he dicho nada, pero parece que darme plantón a mi no tiene significado alguno. ¿Qué más da...? ¿qué más doy...?
Mañana iré sola a hacer algo. Noche de los teatros en Metrópolis. Luego me dicen que soy una persona muy independiente... menos mal que lo soy (si acaso lo soy).
David me dijo lloras pero yo siempre te he visto una persona feliz, y yo le contesté soy una persona muy feliz y una persona muy triste. Nunca muestro lo que siento, he conseguido anular tanto mis sentimientos para no sentir y ahora no siento nada...




1 Comments:
Un abracito de apoyo...
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