El País de los Eternos Hielos


Para hablar conmigo enviame aqui una paloma

domingo, 10 de julio de 2016

Y Alejo llegó a nuestras vidas

La vida cambia mucho.

¡Tengo un bebé de un año! Me quedé embarazada en Septiembre de 2014... ese fin de semana nos fuimos mi chico y yo de viaje, para celebrar su cumpleaños, a Barcelona. Al volver un susto mayúsculo: nos habían robado en casa... se llevaron todo, los ordenadores con todas las fotos de nuestros viajes, mis joyas (¡que dejé en casa por si acaso nos robaban en Barcelona!), recuerdos de familia y cosas materiales... y dos maletas (nos dijo la policía que era para no llamar la atención que habrían llenado las maletas y así podrían ir por la calle sin dar lugar a sospechas...)

Bueno, pues días después me quedé embarazada. Y la vida se llenó de más alegría si cabe...

El primer nieto de ambas casas, dio un par de sustos que conllevó que me quedase en reposo. Nos enteramos que era chico el día 8 de enero en una ecografía y entonces ya tenía nombre Alejo, como el abuelo de mi bisabuela, como su padre, como su hermano... un nombre importante, que le pega un "Don" delante porque lo es ya y lo va a ser.

El día 10 de Febrero de 2015 en la ecografía que coincidía con las 20 semanas (los cuatro meses y medio para los que no hayan tenido un bebé alrededor) le diagnosticaron una cardiopatía severa pero con solución. La mejor para su caso nos va a llevar a Boston, al Children's hospital.

Ahora lo cuento así pero no fue así como lo pude vivir en aquel momento. Cuando nos lo dijeron durante la ecografía resonó en mi cabeza y parecía que todo acababa ahí. Yo les pregunté si era algo que había hecho o había comido lo que le había afectado, me dijeron que no, que era una cosa totalmente fortuíta, simplemente ocurría. Automáticamente programaron por la tarde una ecografía cardiofetal y al día siguiente amniocentesis. Miedo, no, terror es lo que sentí. Eran demasiadas cosas en tan poco tiempo. Yo llevaba notando al gordito desde la semana 15 y no entendía que algo fuese mal.

Por la tarde todo fue a mejor, después del terror que se había apoderado de mi persona. La cardióloga nos tranquilizó todo lo que puede tranquilizar que te digan que tiene solución. SOLUCIÓN.

Dentro de la pesadilla que supone un embarazo con mil pruebas, revisiones, agotamiento y dolor de entrañas, lo pasé con bastante tranquilidad. Lo que repicaba en mi cabeza era que tenía solución, eso es lo importante.

Ha sido un camino largo y muy duro. Plagado de incomprensión por nuestras decisiones y prevenciones sanitarias para que el pequeño no tuviera ningún problema cardiorrespiratorio que le pudiera conllevar otro ingreso, que se han puesto en duda de manera constante en lugar de apoyarnos aunque no se estuviera de acuerdo.

Ahora, a menos de un mes de irnos para allá, después de remover cielo y tierra para conseguir la barbaridad de dinero que cuesta la operación (unos amigos nos crearon la página web y la de facebook www.elcorazondealejo.es y facebook.com/elcorazondealejo), acariciamos con la punta de los dedos tener a un niño completamente sano.

Está mucho mejor explicado en esa página, pero como esta siempre ha sido y será mi bitácora personal... pues sigamos escribiendo.

Etiquetas: , , , , ,

miércoles, 6 de enero de 2016

A veces la vida te da lo que deseas. Mi amiga Esperanza dice que si lo deseas muy fuerte la vida te acaba dando aquello que ansías. Y en ocasiones parece una broma la manera en que lo cumple.

Encontré (o me encontró) un chico genial que después de todos estos años (aún) no para de intentar hacerme sonreír. Hemos viajado mucho juntos, como cualquier pareja, unas veces al lado y otras muy lejos. A finales de 2014, buscando mejorar mi vida, me apunté a un curso en la universidad, un máster en comunicación, para intentar mejorar mi puesto de trabajo y al mismo tiempo me quedé embarazada, sí, estaba cambiando mi vida, no me conformaba. Que en el trabajo mi responsable me preguntase si el niño era buscado cuando le dije que estaba embarazada fue zafio, pero yo ya tenía otras prioridades, por fin me estaba llegando todo aquello que deseaba y ninguna provocación me afectaba ya.

El 8 de enero nos dijeron que era niño, cada vez ese deseo se hacía más real y, salvo las nauseas y los ardores, que estaban a punto de darme un breve descanso, todo era genial. Hasta con mi intolerancia a la caseína, en mi nuevo estado ¡podía tomar lácteos!

Justo el día que cumplía la semana 20 del embarazo (sí, el tiempo en un embarazo se cuenta de manera totalmente diferente), creo que puedo hablar en nombre de mi chico también, tuvimos el susto de nuestra vida. Estaba haciéndome la eco de las 20 semanas y la ginecóloga me dijo que había una cosa que no veía bien, que iba a llamar a otra compañera. Como era la primera vez que pasábamos por ese trámite por lo que en principio no me pareció raro, pero nos sobresaltamos cuando nos dijeron algo así como que iban a decir muchas cosas en voz alta y que podían estar equivocadas, que en principio no les hicieramos caso de lo que decían. Llegó un momento en que yo estaba casi descompuesta por lo que estaba oyendo, más aún porque no me estaba enterando con claridad de lo que estaban hablando, ¡pero es que estaban hablando sobre que a mi bebé le pasaba algo! Nos dijeron que no podían estar 100% seguras pero que parecía que tenía una cardiopatía. Aquello resonó en mi cabeza y parecía que todo acababa ahí. Yo les pregunté si era algo que había hecho o había comido lo que le había afectado, me dijeron que no, que era una cosa totalmente fortuíta, simplemente ocurría. Automáticamente programaron por la tarde una ecografía cardiofetal con una cardiologa y al día siguiente amniocentesis. Miedo, no, terror es lo que sentí. Eran demasiadas cosas en tan poco tiempo. Yo llevaba notando al gordito desde la semana 15 y no entendía que algo fuese mal.

Cuando salimos de la consulta mi padre estaba esperando en el coche y Ángel salió a buscarle, mientras yo fui al baño, a llorar, tenía mucha tensión en esos momentos sobre mi. lo único que podía pensar era por qué? Aunque me habían dicho que yo no había hecho nada en perjuicio del bebé, el sentimiento de culpa que tenía era enorme.

Las horas que distaron desde que salimos de la ginecologa a la tarde cuando nos vió la cardiologa se estiraron como el chicle, fueron extremadamente largas y con un disgusto enorme, tenía el pecho sobrecogido, temblaba... y desde las 17:30 hasta casi las 21 estuvimos en consulta.

Nos dijeron que era grave, pero operable. Que tuviera solución, dentro del pánico que nos recorría el cuerpo, no puedo decir que nos tranquilizara, no, pero sí nos calmó.

Y de eso casi ha pasado un año y medio...

Etiquetas: , , , , ,

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
free hit counter

IBSN: Internet Blog Serial Number 000-13-1981-8
Google Analytics Alternative