Después de ayer, esto es lo mínimo
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
Miguel Hernández
Etiquetas: Bailando con zapatos viejos




2 Comments:
buffff.
nunca había leído el poema,
sólo lo había escuchado, tantas veces! es una canción preciosa, pero ahora me parece "cuasi" superficial.
Es asombroso el cambio,
me ha conmocionado.
Es impresionante.
Por cierto me dá la sensación que estas encerrada en ti misma, que tal si te abres un poquito?
para curar una herida nada mejor que ponerla al aire.
quizá no te acuerdes, pero
dentro de 2 semanas empezarán a florecer los almendros.
ya sé que es cursi, pero no tengo tus recursos literarios
No hay nada más grande que la libertad. Ánimo con lo que sea bonita, un super abrazo :*
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