Me fuí y volví para marcharme acto seguido. Y cuando regresé a casa ya era la noche del día siguiente y la calle olía a galán de noche. Me había traído un regalo, un regalo de cumpleaños. Tanto tiempo después no hacía falta. Él lo sabía y lo obvió. Consiguió que fuese uno de los mejores regalos. Se nota que me conoce (hay cosas que son a la fuerza...). Cuando abrí mi libreta y le empecé a leer desde la otra punta de la cama, sin nada más que una sutil sábana blanca que tapaba algo de mi cuerpo, las últimas cosas que había escrito empezó a sonar música de violín desde la calle. Alcé la mirada de las líneas y ví como sonreía. El mundo parecía haberse puesto de acuerdo con nosotros para que recordásemos aquel instante.
...cuando amaneció por la mañana le habíamos conseguido arañar al tiempo una vida entera.
...cuando amaneció por la mañana le habíamos conseguido arañar al tiempo una vida entera.
Etiquetas: Cuéntame cuentos




3 Comments:
Precioso, hay tanta sensibilidad en cada línea que emociona... pero para ese final no tengo palabras.
Qué verdad es que a veces un momento justifica todo el pasado y todo el futuro...
hay momentos únicos que llenan el resto de momentos vacios que puedan existir en este mundo
preciosa la última frase
muacks
pd. hasta muy pronto, espero ;)
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