Venía todos los miércoles. Entraba en el local, se sentaba en la mesa de la ventana y parecía esperar a alguien mientras mecía su mirada entre la ventana y la puerta. Una vez pasada la hora de rigor, pagaba el café y se marchaba, siempre era así.
Un miércoles dejó de venir. Yo confío en que se encontrase con su destino y por eso dejó de esperarlo.
Un miércoles dejó de venir. Yo confío en que se encontrase con su destino y por eso dejó de esperarlo.
Etiquetas: Cuéntame cuentos




2 Comments:
O quizás se dio cuenta de que esperaba en el sitio equivocado, o simplemente decidió buscarlo, no esperarlo.
Un beso socia
Aunque yo le echaria de menos en mi rutina diaria, pensaria que si hizo un cambio en su día a día fué para mejorar.
muacks
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