El Sr. Aburrido tenía una vida monótona con un trabajo usual y aficiones convencionales. Los días pasaban igual de aburridos que los anteriores. Pero fue el día menos pensado, cuando los astros se confabularon: perdió el autobus habitual, tomó el siguiente y, al llegar a su usual trabajo, subió a solas en el ascensor con otra empleada: la Senorita Encantadora. Al día siguiente, y lo siguientes también, tomo el autobus siguiente en lugar del habitual y la Srta. Encantadora, que encantadoramente nunca llegaba tarde a subir al ascensor, se volvía cada día más encantadora. El día que él se quedó callado, debido a que hablar del tiempo era el común de los días, la encantadora chica le habló del encaje de bolillos y siendo su entretenimiento convencional favorito, el Sr. Aburrido vió el cielo abierto: poco a poco se enseñaron sus obras, comenzaron a ir a exhibiciones juntos, se contaban sus pequeños trucos... resultaba que la vida del Sr. Aburrido era menos aburrida cada día.
Etiquetas: Cuéntame cuentos




5 Comments:
No te puedes imaginar la verdad que hay en ese post. Lástima que no ocurra todos los días.
Un saludo.
....jajajaja.... encaje de bolillos.... eso va con segundas?.... XD
¿Y la vida de la señorita encantadora?
Importa mi nombre?: No ocurre todos los días, por eso es una situación tan encantadora, es cierto. Gracias por pasarte
Humilde: No, no suelo escribir con segundas... pero en el caso de hacerlo se notaría. :P
Susej: Muy sencillo: cada día más encantadora.
Hola. Llevo unos días leyendo tu blog y me he animado a escribirte un comentario porque la verdad es que me encanta. Es de lo más fresco y original que he visto por ahí.
Un saludo :)
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