Te he soñado. Otra vez.
Olía a Armani Code. Pinchabas, un poquito... como aquellos días que salías del trabajo justo y te pasabas a buscarme, vestido con el traje porque no te daba tiempo a cambiarte.
No recuerdo como eran tus besos, sólo el roce de tus labios cuando me acercaba y no te dejaba besarme para que me mirases de aquella manera en que lo hacías, te estaba retando. Te gustaba. Me gustaba. Y que no pudieses aguantarte las ganas de besarme, más aún.
Qué duros son los sueños... no se pueden controlar.
Olía a Armani Code. Pinchabas, un poquito... como aquellos días que salías del trabajo justo y te pasabas a buscarme, vestido con el traje porque no te daba tiempo a cambiarte.
No recuerdo como eran tus besos, sólo el roce de tus labios cuando me acercaba y no te dejaba besarme para que me mirases de aquella manera en que lo hacías, te estaba retando. Te gustaba. Me gustaba. Y que no pudieses aguantarte las ganas de besarme, más aún.
Qué duros son los sueños... no se pueden controlar.
Etiquetas: Bailando con zapatos viejos




2 Comments:
Hay sueños más relaes que la realidad...No se si afortunada o desafortunadamente.
Un latido
Pero la vida sin sueños,en todos los sentidos,seria muy pero que muy aburrida!
Un abrazo.
Mer
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