Vuelta de José Hierro
Vienes hacia mí. De lejos
te conozco. No has cambiado
nada. Te conocería
siempre. Me traes en los labios
viejas palabras, recuerdos
que no mueren. No has cambiado
nada. Cuando llames, yo
te abriré la puerta. Cuando
me veas, me besarás,
te sentarás a mi lado
como otras veces. Los años
-dirás- no nos han herido.
Pero todo habrá cambiado,
querido,
pero todo habrá cambiado.
Te conocería siempre.
Esperándote han pasado
los días. Ni un pesamiento
mío dejó de ser tuyo,
amado,
ni un pensamiento dejó
de ser tuyo. No has cambiado
nada. Te veo venir
hacia mí. Los viejos ramos
estan verdes. Soy la misma
y eres el mismo. Parado
ha estado para nosotros
el tiempo tres años largos,
querido,
parado todo el tiempo. Los años
-dirás- no nos han herido.
Pero todo habrá cambiado,
querido,
pero todo habrá cambiado...
Una eternidad -dirás-
Y nadie podrá separarnos.
Pero tú sabes, querido,
tú sabes que se han quemado
horas que no nos tuvieron,
unidos, entre sus brazos,
querido,
dormidos entre sus brazos.
Una eternidad, dirás.
Qué eternidad puede darnos
nuestro instante roto. Cómo
ganarlo y recuperarlo.
Y cómo amarnos vencidos,
cómo amarnos sin buscarnos
en nuestras sombras, en nuestras
estelas, en el pasado
feliz, en la vieja música
muerta. Cómo contemplarnos
sin amarguras, sin lágrimas,
amado,
cómo mirarnos vencidos,
derrumbados.
Y qué fuerza ha de poder
restituirnos los años,
devolvernos nuestra joya.
Ahora todo habrá cambiado,
querido,
ahora todo habrá cambiado.
te conozco. No has cambiado
nada. Te conocería
siempre. Me traes en los labios
viejas palabras, recuerdos
que no mueren. No has cambiado
nada. Cuando llames, yo
te abriré la puerta. Cuando
me veas, me besarás,
te sentarás a mi lado
como otras veces. Los años
-dirás- no nos han herido.
Pero todo habrá cambiado,
querido,
pero todo habrá cambiado.
Te conocería siempre.
Esperándote han pasado
los días. Ni un pesamiento
mío dejó de ser tuyo,
amado,
ni un pensamiento dejó
de ser tuyo. No has cambiado
nada. Te veo venir
hacia mí. Los viejos ramos
estan verdes. Soy la misma
y eres el mismo. Parado
ha estado para nosotros
el tiempo tres años largos,
querido,
parado todo el tiempo. Los años
-dirás- no nos han herido.
Pero todo habrá cambiado,
querido,
pero todo habrá cambiado...
Y nadie podrá separarnos.
Pero tú sabes, querido,
tú sabes que se han quemado
horas que no nos tuvieron,
unidos, entre sus brazos,
querido,
dormidos entre sus brazos.
Una eternidad, dirás.
Qué eternidad puede darnos
nuestro instante roto. Cómo
ganarlo y recuperarlo.
Y cómo amarnos vencidos,
cómo amarnos sin buscarnos
en nuestras sombras, en nuestras
estelas, en el pasado
feliz, en la vieja música
muerta. Cómo contemplarnos
sin amarguras, sin lágrimas,
amado,
cómo mirarnos vencidos,
derrumbados.
Y qué fuerza ha de poder
restituirnos los años,
devolvernos nuestra joya.
Ahora todo habrá cambiado,
querido,
ahora todo habrá cambiado.




2 Comments:
Ahy, ahy, que me duele el alma si leo este hermoso texto.
¿Cómo seria si existiese ese amor perdurable que describres?. Yo no lo conozco.
Un abrazo niña hermosa, que Dios te conserve esa fe tan pura en el Amor para siempre.
hummmm.
joé con el otoño, tenemos la sensibilidad a flor de piel.
bien, bien, bien
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