Llevo muchos días soñando contigo. Te echo tanto de menos (que cuando lo digo la palabra tanto me llena la boca). Parece que cualquier día voy a encontrarte de nuevo caminando hacia casa con la barra de pan, mientras yo salgo corriendo en mi ajetreada vida, sin tiempo para pararme más de dos minutos. Se me clava en el alma cuando hablo de Nepal y alguien me dice Katmandú. Te quiero.




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