Nunca antes me había pasado nada así. No recuerdo haberle metido conmigo en la cama, pero es lo que tienen las noches locas de sábado. El caso que lo ví reflejado en el espejo al levantarme. No puedo negar que ese fue un momento de pánico, ¿qué hacía ahí? o mejor aún ¿cómo se le había ocurrido quedarse? Me agobió. Al verle, pensé en salir fuera de casa a airearme. También pensé que intentar sacarle fuera de casa no era una buena solución. Le miré directamente intentando recordar en qué momento de la noche le había visto por primera vez... nada. Mi primer recuerdo era del espejo. Durante en desayuno me empecé a acostumbrar a su presencia, no era molesto, al menos no como al principio. A la comida seguía con la misma actitud. Yo le miraba de reojo. Y quiso quedarse incluso en la hora de la cena. Me di cuenta que poco a poco me iba acostumbrado a su presencia. Al final se quedó conmigo a pasar una nueva noche (descansé bien, sí). Cuando amaneció estaba ahí, conmigo aún, aunque me pareció que estaba algo apocado. No sé. Pasamos un buen domingo solos. Juntos.
El lunes por la mañana casi no había rastro de su presencia. Parecía algo irreal. Que lo había soñado. Su nombre empezaba por "O". Pero no era parecido en nada a nadie de mi vida. Su nombre: orzuelo.
El lunes por la mañana casi no había rastro de su presencia. Parecía algo irreal. Que lo había soñado. Su nombre empezaba por "O". Pero no era parecido en nada a nadie de mi vida. Su nombre: orzuelo.
Etiquetas: Cuéntame cuentos




2 Comments:
Aquello de "extraños compañeros de cama".
Un beso socia
Jur, y yo ya con la curiosidad de si era rubio... :D
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