Desde hacia algunos días se le olvidaba (de forma alternada) tomar esa pastilla a la que estaba enganchada de por vida... sentía que las palabras eran escuchadas de diferente manera... no sabía que quería, o tal vez sí lo sabía... pero otros días las pastillas mitigaban esos pensamientos.




3 Comments:
Asco de pastillas, asco de cuerpo que las necesita.
Siempre nos quedará Coulbert eso si. Y algun obispo que al mirarlo se de cuenta de lo bonito que es el pecado.
Y yo me pregunto que forma, que sabor tendrá esa pastilla con poder para aclarar las dudas del alma...
Zifnab: ¡¡que razón tienes!! (además sobre las dos cosas que afirmas :P)
Dorian: nota aclaratoria sobre el relato de las pastillas, creo que lo has leido mal, sirven para no pensar, las dudas del alma se aclaran sin necesidad de pàstillas :)
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